El objetivo del tratamiento es aliviar los síntomas y prevenir las consecuencias de una reacción severa si se presenta. Los antihistamínicos suelen aliviar los síntomas leves (erupciones, urticaria, picazón); también se puede recomendar corticosteroides tópicos (aplicados a un área localizada de la piel). Para reducir los síntomas tipo asma (sibilancia moderada o tos) se puede recetar broncodilatadores. La epinefrina inyectable puede requerirse en el tratamiento de la anafilaxia. Se debe evitar el medicamento desencadenante y advertir a los médicos (así como los odontólogos, personal del hospital, etc.) antes de tratar a un paciente alérgico. Se aconseja al paciente utilizar prendas de joyería o etiquetas que identifiquen sus alergias (como Medic-Alert y otras similares). En ocasiones, la alergia a la penicilina puede responder a la desensibilización (inmunoterapia): se administran dosis cada vez más elevadas (cada dosis del medicamento es un poco mayor a la anterior) para mejorar la tolerancia a dicho medicamento.
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