Se debe minimizar la exposición al sol y proteger la piel de los rayos solares utilizando ropa protectora como sombreros, camisas de manga larga, faldas largas o pantalones. La luz solar es más intensa al mediodía, por lo que se debe evitar la exposición al sol durante estas horas. Se deben utilizar protectores solares de alta calidad, preferiblemente con factores de protección de al menos 15. Dichos protectores deben aplicarse por lo menos media hora antes de la exposición al sol y utilizarse con frecuencia, incluso en el invierno. Se recomienda examinar la piel con regularidad para detectar la aparición de tumores o de cambios en una lesión de piel ya existente; además, cualquier tumor nuevo que se ulcera o que cicatriza con lentitud debería despertar sospechas. Los cambios sospechosos en los tumores preexistentes son, entre otros: cambio de color, tamaño, textura, apariencia, presencia de dolor, inflamación, sangrado o picazón. Se considera igualmente sospechosa una lesión asimétrica, con bordes irregulares o difusos, de varios colores mezclados y con un diámetro superior a 6 mm (milímetros).
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