El melasma es un trastorno muy común en la piel y aunque puede afectar a cualquier persona, se presenta con mayor frecuencia en mujeres jóvenes con tonos de piel canela. El melasma se asocia a menudo con las hormonas femeninas estrógenos y progesteronas; es especialmente común en mujeres embarazadas, entre aquellas que toman "píldoras" anticonceptivas y entre las que se someten a la terapia de reemplazo hormonal durante la menopausia. La exposición al sol es un factor de riesgo fuerte y éste es un trastorno particularmente común en las regiones tropicales.
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