La sífilis es una enfermedad infecciosa de transmisión sexual causada por la espiroqueta Treponema pallidum y cuyo desarrollo tiene tres etapas principales: sífilis primaria, sífilis secundaria y sífilis terciaria. Aproximadamente una tercera parte de las personas no tratadas con sífilis primaria avanzan hacia la segunda etapa denominada sífilis secundaria. Esto ocurre por lo general entre 2 y 8 semanas luego de la aparición de la llaga original indolora (chancro), y en algunos casos el chancro puede aún estar presente. La sífilis secundaria es el estado en el cual las bacterias se han propagado por el torrente sanguíneo y han alcanzado su mayor número. El síntoma más común es la erupción cutánea que puede variar en apariencia, ya que con frecuencia compromete las palmas de las manos y las plantas de los pies, además de las lesiones en la boca, la vagina y el pene llamadas parches mucosos. Otras lesiones que se pueden presentar son parches verrugosos húmedos en los genitales o en los pliegues de la piel llamados condilomas planos. Durante la sífilis secundaria también se pueden observar síntomas adicionales como fiebre, malestar general, anorexia e inflamación de los ganglios linfáticos. Este estado es el más contagioso de la sífilis y aunque por lo general, se resuelve en unas cuantas semanas, en algunos casos puede perdurar por más de un año.
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