Los seres humanos pueden contraer la enfermedad de la siguiente manera: - contacto directo con un animal infectado o su cadáver a través de una herida en la piel
- por la picadura de una pulga o garrapata infectada
- por la ingestión de carne infectada (lo cual es raro).
Las regiones donde la enfermedad es endémica, es decir, donde la enfermedad se presenta con mayor frecuencia, incluyen a América del Norte y algunas partes de Europa y de Asia. La enfermedad puede continuar durante varias semanas después de la aparición de los síntomas. Algunas personas pueden desarrollar una neumonía atípica. Los factores de riesgo comprenden exposición reciente a los conejos o una picadura de garrapata. La enfermedad es muy poco común en los Estados Unidos. La Francisella tularensis se considera una agente potencial de bioterrorismo y el método de propagación más probable es en forma de aerosol, con el cual se ocasionarían muchos casos de neumonía semanas después de la exposición.
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