Los objetivos del tratamiento son curar la infección y aliviar los síntomas. Una infección leve se trata con antibióticos tópicos prescritos por el médico. Un agente tópico común sería una crema antibacteriana como el Bactroban. Con frecuencia se prescriben antibióticos orales que hacen desaparecer las lesiones rápidamente; entre los antibióticos típicos se pueden considerar la eritromicina o dicloxacilina. Para remover las costras y el drenaje se recomienda lavar la piel varias veces al día preferiblemente con un jabón antibacteriano. Se debe prevenir la diseminación de la infección teniendo en cuenta las siguientes recomendaciones: usar una toalla de manos limpia cada vez, no compartir las toallas, las prendas de vestir ni las hojas de afeitar con los otros miembros de la familia, lavar las manos minuciosamente después de tocar las lesiones de la piel.
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