Los abscesos cutáneos son muy comunes. Se forman cuando una infección localizada provoca la acumulación de pus y de material infectado en la piel. Se pueden presentar después de una infección bacteriana, normalmente producida por estafilococo. Los abscesos se pueden desarrollar después de una herida o lesión menor o como resultado de una complicación de foliculitis o por la presencia de forúnculos; pueden aparecer en cualquier lugar del cuerpo y afectar a personas de todas las edades. Los abscesos pueden obstaculizar y afectar el funcionamiento de tejidos más profundos, la infección puede diseminarse en forma local o sistémica y, si llega al torrente sanguíneo, puede ocasionar complicaciones severas.
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