El cuerpo alberga normalmente una variedad de microorganismos, entre ellos, bacterias y hongos, algunos de los cuales son útiles para el organismo; mientras que otros pueden multiplicarse rápidamente, bajo las condiciones apropiadas, y causar infecciones. El pie de atleta ocurre cuando un tipo particular de hongo crece y se multiplica (especialmente entre los dedos de los pies) o menos comúnmente, en las manos. De las infecciones micóticas conocidas como infecciones por tiña, el pie de atleta es la más común. Sin embargo, casi nunca se desarrolla antes de la adolescencia y puede presentarse al mismo tiempo que otras infecciones micóticas de la piel, tales como la dermatofitosis y la tiña inguinal. Los hongos que causan la tiña proliferan en zonas cálidas y húmedas. El riesgo de desarrollar esta condición se incrementa si: - Se usa calzado cerrado, especialmente recubierto con plástico
- Se mantiene la humedad prolongada en la piel
- Se presenta sudoración abundante
- Se desarrollan lesiones menores en las uñas o en la piel.
El pie de atleta es contagioso y se puede transmitir por contacto directo o por contacto con artículos tales como zapatos, medias y superficies de piscinas o duchas.
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