No hay forma de curación conocida para la rosácea. El tratamiento está encaminado a controlar la inflamación, el enrojecimiento y la erupción de la piel. La erupción cutánea puede controlarse con tratamientos a largo plazo (entre cinco y ocho semanas o más) con antibióticos orales como la tetraciclina. Los medicamentos orales similares a la vitamina A (isoretinol o Accutane) se consideran alternativas más potentes. El tratamiento de la erupción cutánea puede ser también a largo plazo empleando antibióticos tópicos (aplicados a un área localizada de la piel) como el metronidazol. En casos severos, la cirugía láser puede ayudar a reducir el enrojecimiento. La reducción quirúrgica de la hiperplasia nasal puede también mejorar la apariencia estética del paciente.
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