El cáncer ovárico es poco común, aunque es la quinta causa principal de muerte por cáncer en las mujeres, así como la primera causa de muerte por malignidades ginecológicas, debido a varios factores. Su causa se desconoce. Este tipo de cáncer se da con más frecuencia en los países industrializados con excepción del Japón. En los Estados Unidos, las mujeres tienen un riesgo de 1,4 a 2,5% (1 de cada 40 a 60 mujeres) de desarrollar cáncer de ovario en algún período de sus vidas. La incidencia es superior en las mujeres mayores; más de la mitad de las muertes por cáncer de ovario se presentan en mujeres cuyas edades oscilan entre los 55 y los 74 años de edad y aproximadamente un cuarto de las muertes por cáncer de ovario se presentan en mujeres entre los 35 y los 54 años de edad. El cáncer de ovario es sumamente mortal por muchas razones. Primero, por que sus síntomas son vagos e inespecíficos, por lo que las mujeres y los médicos generalmente se los atribuyen a condiciones más comunes y para el momento en que se diagnostica, por lo general, se ha diseminado mas allá de los ovarios. Asimismo, estos tumores diseminan células malignas que por lo general se implantan en el útero, vejiga, intestino y el revestimiento de la pared intestinal. Estas células pueden comenzar a formar un nuevo tumor, aun antes de que se sospeche la presencia de cáncer. Segundo, debido a que no existe una prueba selectiva de costo favorable para el cáncer de ovario, más del 50% de las mujeres con cáncer de ovario se hallan en los períodos avanzados de la enfermedad al momento de hacer el diagnóstico. El riesgo de desarrollar cáncer de ovario parece estar afectado por varios factores. Disminuye con el aumento del número de hijos; el embarazo en edad temprana y el uso de píldoras anticonceptivas también han demostrado un efecto protector. Por el contrario, el uso de medicamentos para la fertilidad se ha asociado con el aumento del riesgo, aunque hay una continua controversia con relación a esto. Ciertos genes también pueden aumentar el riesgo, incluyendo BRCA1 y BRCA2 que también incrementan el riesgo de cáncer de mama y la posibilidad de que cualquier mujer resulte afectada por cualquier tipo de cáncer a temprana edad. Los pacientes con antecedentes personales de cáncer de mama o antecedentes familiares de cáncer de mama o cáncer de ovario están en alto riesgo. Los antecedentes familiares fuertes de cáncer de colon, cáncer uterino y otros cánceres gastrointestinales pueden indicar la presencia de un síndrome conocido como cáncer de colon no poliposo (HNPCC, por sus siglas en inglés) que conlleva un elevado riesgo de desarrollar cáncer de ovario. Se han investigado otros factores tales como el uso de talco, exposición a los asbestos, dieta alta en grasas e infección infantil con paperas; sin embargo son controvertidos y no han sido demostrados definitivamente.
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