La selección de un tratamiento específico depende de la severidad de los síntomas y cuánto afectan el estilo de vida de la persona. Hay cuatro categorías de tratamiento para la incontinencia por estrés: cambios en el comportamiento, entrenamiento de los músculos del piso pélvico, medicamentos y cirugía. CAMBIOS EN EL COMPORTAMIENTO: El cambio en el patrón de consumo de líquidos y de vaciado puede mejorar los síntomas de incontinencia por estrés, el médico puede recomendar la disminución del consumo de líquidos si éste es en cantidades excesivas durante el día (no se debe reducir el consumo de líquidos si se toman cantidades normales). La micción más frecuente puede ayudar a algunos pacientes a disminuir la cantidad de orina filtrada. El estreñimiento puede empeorar la incontinencia urinaria por lo tanto se recomiendan tratamientos médicos o nutricionales para ayudar a conservar hábitos intestinales regulares. Finalmente se ha demostrado que la pérdida de peso disminuye la incontinencia por estrés en pacientes con sobrepeso. Algunas personas con incontinencia severa por estrés pueden modificar su nivel de actividad para evitar los movimientos que producen mayor fuga de orina. La persona puede desear modificar actividades que implican saltar, correr y cualquier actividad que genere un aumento de la presión abdominal. TERAPIA DE LOS MÚSCULOS DEL PISO PÉLVICO: Los ejercicios de entrenamiento de los músculos pélvicos, llamados ejercicios de Kegel han demostrado ser buenos para controlar la fuga de orina que se presenta en las personas con incontinencia por estrés. El principio de los ejercicios de Kegel es el fortalecimiento de los músculos del piso pélvico, mejorando la función del esfínter uretral. El éxito de estos ejercicios depende de la técnica apropiada y del cumplimiento de un programa regular de ejercicios. Algunas mujeres pueden usar conos vaginales para fortalecer los músculos del piso pélvico. El cono pélvico es un dispositivo pesado que se inserta en la vagina, dos veces al día. La mujer luego debe tratar de contraer los músculos del piso pélvico esforzándose por conservar el dispositivo en el sitio y mantener la contracción hasta por 15 minutos. Al cabo de 4 ó 6 semanas, cerca de un 70% de las mujeres han tenido alguna mejoría de sus síntomas. Si la persona no es capaz de realizar estos ejercicios correctamente, la biorretroalimentación y la estimulación eléctrica pueden ayudarla a identificar el grupo de músculos correcto (apropiados) que debe poner a trabajar. La biorretroalimentación es un método de reforzamiento positivo, que coloca los electrodos en el abdomen de la persona y a lo largo del área anal. Algunos terapeutas colocan un sensor en la vagina de la mujeres y en el ano de los hombres, para monitorear la contracción de los músculos del piso pélvico. Un monitor muestra cuáles son los músculos que se encuentran contraídos y cuáles en reposo. El terapeuta puede ayudar a identificar los músculos apropiados para realizar los ejercicios de Kegel. De las personas que han utilizado la biorretroalimentación, cerca de un 75% ha informados sobre mejorías en los síntomas y un 15% reportó haberse recuperado. La terapia de estimulación eléctrica utiliza corriente de bajo voltaje para estimular y contraer el grupo apropiado de músculos. La corriente se envía a través de una sonda anal o vaginal. La terapia de estimulación eléctrica se puede realizar en el hogar o en una clínica. Las sesiones de tratamiento duran unos 20 minutos y se realizan cada 1 a 4 días. Una nueva técnica utiliza una silla de diseño especial con un campo electromagnético que hace que los músculos del piso pélvico se contraigan mientras el paciente está sentado en la silla. Otros dispositivos nuevos, que son colocados en la vagina para dar un soporte correcto a la vejiga y a la uretra y para ayudar a ocluir la uretra, están siendo evaluados actualmente. Se debe pedir más información al médico acerca de estos dispositivos. MEDICAMENTOS: Los medicamentos utilizados para el tratamiento de la incontinencia por estrés persiguen aumentar la contracción del músculo del esfínter uretral. El tratamiento con medicamentos tiende a ser más exitoso en pacientes con incontinencia por estrés de leve a moderada. Los medicamentos agonistas alfa-adrenérgicos, como fenilpropanolamina y pseudoefedrina (componentes comunes de los medicamentos para resfriados sin prescripción médica) pueden usarse para el tratamiento de la incontinencia por estrés, pues trabajan aumentando el cierre del esfínter uretral y mejoran los síntomas en aproximadamente el 50% de los pacientes. Adicionalmente, el antidepresivo tricíclico imipramina tiene propiedades similares, por lo que también pueden usarse para el tratamiento de este trastorno. La terapia con estrógeno puede aplicarse en mujeres posmenopáusicas para mejorar los síntomas de frecuencia urinaria, urgencia y ardor y también se ha demostrado que aumenta el tono y el suministro de sangre a los músculos del esfínter uretral. El estrógeno puede tomarse por vía oral, por un parche cutáneo o puede aplicarse en crema a la mucosa de la vagina. Las mujeres con antecedentes de cáncer de mama o uterino por lo general no deben usar la terapia de estrógeno como tratamiento para la incontinencia urinaria por estrés. CIRUGÍA: El tratamiento quirúrgico sólo se recomienda después de una exhaustiva evaluación y determinación de la causa exacta del problema de incontinencia urinaria. Las personas que están considerando la cirugía como una opción deben estar conscientes de los riesgos potenciales así como de los beneficios que pueden obtener con el procedimiento. El objetivo de estos procedimientos quirúrgicos es curar la causa de la incontinencia urinaria, ya sea apoyando la vejiga y la uretra en su posición correcta para que puedan funcionar adecuadamente o ajustando el esfínter uretral. Los procedimientos son similares en el hombre y la mujer, aunque la justificación para la realización del procedimiento y los resultados varían con el sexo de la persona. INYECCIÓN DE COLÁGENO Si la causa es una disfunción del esfínter uretral, se puede recomendar un procedimiento quirúrgico menor, llamado inyección de colágeno periuretral, como tratamiento para la incontinencia por estrés en hombres y mujeres. Es un procedimiento ambulatorio, con anestesia local o peridural, que puede ser necesario repetir a los pocos meses para lograr el control de la vejiga. La inyección de colágeno ayuda a controlar la fuga de orina, hinchando el área alrededor de la uretra y por lo tanto comprimiendo el esfínter. Las mujeres tratadas con la terapia de inyección de colágeno han informado una tasa de éxito (75% mejoraron o se curaron) mayor que la de los hombres (52% se curaron o mejoraron) que fueron tratados con la misma terapia de colágeno. Las complicaciones potenciales que pueden presentarse con la inyección de colágeno son infección, retención de orina y, en los hombres, una disfunción eréctil temporal. Algunas personas han experimentado una reacción alérgica potencialmente peligrosa al colágeno. Cualquier candidato potencial a la inyección de colágeno tiene que someterse a una prueba cutánea previa al tratamiento para verificar si hay reacción alérgica. REPARACIÓN VAGINAL ANTERIOR O REPARACIÓN PARAVAGINAL Estos procedimientos a menudo se llevan a cabo en mujeres cuando la vejiga se prolapsa dentro de la vagina (también denominado cistocele). Una reparación vaginal anterior se lleva a cabo a través de una incisión vaginal y una reparación paravaginal se efectúa a través de una incisión vaginal o abdominal. En la reparación anterior se pliega y se sutura la fascia pubocervical (el tejido de soporte entre la vagina y la vejiga) para llevar la vejiga y la uretra a la posición adecuada. En una reparación paravaginal, la fascia pubocervical se sutura a la fascia que cubre los músculos del piso pélvico para sostener la vejiga y la uretra. Los estudios han demostrado que la tasa de curación para la incontinencia urinaria por estrés con estos procedimientos es sólo del 40 al 65% y dado que otras cirugías son más efectivas, éstas por lo general se llevan a cabo para reparar un cistocele más no para este tipo de incontinencia urinaria. A menudo estos procedimientos se realizan junto con otro para la incontinencia por estrés como la suspensión retropúbica. SUSPENSIÓN DEL CUELLO DE LA VEJIGA CON AGUJA Hay varios procedimientos quirúrgicos que se realizan en las mujeres a través de una incisión abdominal menor así como una incisión vaginal para reparar la disfunción de la vejiga y la uretra, los cuales son llamados procedimientos con aguja por los instrumentos con agujas especiales que se utilizan durante la cirugía, que requieren sólo una incisión abdominal menor o pequeña. Los diversos procedimientos (Pereyra modificado y procedimiento de Stamey) se diferencian según las estructuras utilizadas para adherir y soportar la vejiga. Las mujeres tratadas con estos procedimientos tienen una tasa de recuperación del 40 al 84%. Debido a que la tasa de éxito tiende a ser menor que la obtenida con los procedimientos de suspensión retropúbica o cabestrillo se realizan con menos frecuencia que en el pasado. Las posibles complicaciones incluyen infección de las vías urinarias, incapacidad para orinar, infección de la herida, fístula (rara vez) y el nuevo inicio de una incontinencia con ganas. SUSPENSIÓN RETROPÚBICA La suspensión retropúbica se utiliza para describir un grupo de procedimientos quirúrgicos que se realizan para elevar la vejiga y la uretra dentro de la región pélvica y se realizan a través de una incisión abdominal. Los procedimientos (Colpo-suspensión de Burch y Marshall-Marchetti-Krantz, MMK) difieren de acuerdo con las estructuras a las que se adhiere y sobre las que se apoya la vejiga. Las mujeres tratadas con estos procedimientos tienen una tasa de recuperación del 75 al 90%. Las posibles complicaciones son infección de las vías urinarias, incapacidad de orinar, infección de la herida, fístula (rara vez) y un nuevo inicio de la incontinencia de emergencia. PROCEDIMIENTO DEL CABESTRILLO Éste es un procedimiento rara vez realizado en hombres, aunque es muy común en las mujeres con incontinencia por estrés causada por un debilitamiento de los músculos del esfínter uretral. Se forma un cabestrillo tomando una porción de tejido abdominal (fascia) o un trozo de material sintético que se usa para comprimir el esfínter uretral, previniendo la fuga de orina durante las maniobras que producen estrés. Estos procedimientos requieren una pequeña incisión abdominal y una incisión vaginal. Se han desarrollado muchas modificaciones del procedimiento del cabestrillo, incluyendo recientemente el procedimiento de cinta transvaginal. Este tipo de procedimiento de cabestrillo se realiza a través de incisiones más pequeñas y puede hacerse en una cirugía ambulatoria. Entre las personas que se han sometido al procedimiento del cabestrillo para corregir su incontinencia por estrés hay una tasa de recuperación del 80 al 90%. Las posibles complicaciones incluyen infección, erosión del cabestrillo, pared vaginal que no se recupera, la formación de una fístula o absceso, urgencia, incontinencia de urgencia y retención urinaria. ESFÍNTER URINARIO ARTIFICIAL Este es un procedimiento quirúrgico que trata la incontinencia por estrés en los hombres, la cual ocurre más comúnmente después de una cirugía de próstata. Los esfínteres urinarios artificiales se usan rara vez en las mujeres. La mayoría de los expertos aconsejan a sus pacientes intentar primero con otros tratamientos antes de recurrir a este procedimiento. Los hombres que son tratados con este dispositivo tienen una tasa de recuperación del 82%, mientras que las mujeres tienen una tasa de recuperación del 92%. Las posibles complicaciones de esta cirugía son la infección de la herida y la erosión uretral que hace necesario quitar el dispositivo. Además, debido al mecanismo de bombeo que se coloca en los labios en la mujer y en el escroto en los hombres, el paciente pueden verse en la necesidad de modificar algunas de sus actividades (como montar en bicicleta) para acomodar la bomba. MONITOREO: La incontinencia urinaria es un problema crónico (a largo plazo). Aunque algunas personas pueden recuperarse con diversos tratamientos, la persona debe seguir viendo al médico para evaluar el progreso de los síntomas y vigilar las posibles complicaciones del tratamiento.
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