Hay dos maneras de prevenir el cáncer cervical: la primera es prevenir las infecciones con VPH y la segunda es hacerse regularmente el examen de Papanicolaou para detectar las condiciones precancerosas y el VPH, ya que ambas pueden tratarse para detener la progresión hacia un cáncer cervical. El examen de Papanicolaou consiste en la obtención de un cepillado de células del cuello uterino, el cual se pone en una laminilla de laboratorio. Esta muestra se toma por lo general durante un examen pélvico, aunque no todo examen pélvico incluye un frotis de Papanicolau. La mujer debe consultar a su médico o enfermera si se realizó el frotis de Papanicolau, saber cuándo se realizó por última vez y cuándo debe hacerlo de nuevo. El frotis de Papanicolaou no es doloroso, aunque pueden presentarse uno o dos segundos de incomodidad para algunas mujeres cuando se toca el cuello uterino. El frotis de Papanicolau es muy efectivo para detectar cambios precancerosos del cuello uterino, pero parte de su efectividad depende de que se lo realice regularmente porque, con frecuencia, uno sólo NO mostrará ninguna célula anormal aún ante la existencia de una displasia o cáncer. Por ejemplo, si durante el examen ginecológico se observa que el aspecto de cuello no es normal, un frotis con resultado normal no debe ser considerado suficiente. Si el resultado del frotis de Papanicolaou sugiere una displasia o si la apariencia del cuello uterino es anormal, por lo general el examen del cuello uterino se realiza con lentes de aumento (colposcopia) y se toman biopsias. Estos pequeños trozos de tejido cervical, examinados en el laboratorio, pueden mostrar si existen signos de lesión precancerosa o de cáncer. Los pre-cánceres son totalmente curables cuando se les hace el seguimiento apropiado. La supervivencia de los casos de CIS y aun de los microinvasivos es muy cercana al 100%. Pero las posibilidades de supervivencia después de 5 años descienden significativamente si el cáncer logra avanzar a los tejidos circundantes, la vejiga, el recto y a otros sitios distantes. Para reducir las posibilidades de cáncer de cuello uterino, las niñas menores de 18 años de edad deben evitar la actividad sexual o utilizar condones siempre. La infección con VPH produce verrugas genitales que pueden ser difícilmente visibles o de varias pulgadas de diámetro. Si una mujer ve verrugas en los genitales de su compañero sexual debe evitar la relación sexual. Para reducir más el riesgo de cáncer de cuello uterino, la mujer debe limitar su número de compañeros sexuales, evitar los compañeros promiscuos y suspender el consumo de cigarrillo. Los condones pueden ayudar a evitar la transmisión del VPH. El examen ginecológico anual, con frotis de Papanicolaou, debe comenzar cuando la mujer inicia su actividad sexual o a más tardar a los 20 años, aún si no se tiene una vida sexual activa. Todo hallazgo anormal debe ir seguido de una colposcopia y biopsia.
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