La diabetes gestacional es un trastorno que comienza o es reconocido por primera vez durante el embarazo. Suele aparecer en las semanas 24 a la 28 del embarazo, motivo por el cual se recomienda que todas las mujeres embarazadas se hagan pruebas para la detección de la diabetes gestacional durante este período. En muchos de los casos, el nivel de glucosa en la sangre vuelve a ser normal después del parto. Los síntomas suelen ser leves y no atentan contra la vida de la mujer embarazada. Sin embargo, el incremento en los niveles de glucosa maternos está asociado con un incremento en el índice de las complicaciones perinatales, como el trauma natal, la hipoglicemia y la ictericia. Pocas veces se presenta una muerte fetal intrauterina tardía. El mantenimiento de los niveles de glucosa en la sangre bajo control reduce de manera significativa el riesgo para el feto. Los factores de riesgo de la diabetes gestacional son: edad avanzada de la madre, ancestro hispano o africano, obesidad, parto previo de un bebé por encima de 4 kg (9 lb) de peso, muerte inexplicable de un feto o neonato, bebé anterior con una malformación congénita e infecciones recurrentes.
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