Con frecuencia es difícil determinar las causas exactas del desprendimiento prematuro de la placenta. Las causas definibles y directas que producen esta separación son poco comunes (del 1 al 5%) y entre éstas están factores mecánicos, como trauma abdominal (por ejemplo un accidente automovilístico o una caída), pérdida súbita en el volumen uterino como ocurre con la pérdida rápida del líquido amniótico, el parto del primer gemelo o un cordón umbilical anormalmente corto (por lo general un problema que sólo se presenta en el momento del parto). Entre los factores de riesgo que la predisponen se pueden mencionar: - Historia clínica de desprendimiento prematuro de placenta (después de un episodio previo la recurrencia es del 10 al 17%; después dos episodios previos, la incidencia de recurrencia excede el 20%).
- La presión sanguínea alta durante el embarazo está asociada con un desprendimiento prematuro de placenta del 2,5 al 17,9% de incidencia. Esto puede ser causado por preeclampsia, eclampsia u otras condiciones. Aproximadamente el 50% de los casos de desprendimiento prematuro de placenta lo suficientemente severos como para causar muerte al feto están asociados con hipertensión.
Otros factores incluyen: edad avanzada de la madre, alto número de partos anteriores, aumento de la distensión uterina (como puede ocurrir con embarazos múltiples o una cantidad anormal y elevada de líquido amniótico), diabetes mellitus en la mujer embarazada, consumo de cigarrillos, consumo excesivo de cocaína y consumo de alcohol durante el embarazo (más de 14 vasos por semana). La incidencia del desprendimiento prematuro de la placenta, incluso cualquier separación de la placenta previa al parto, es de alrededor de 1 de cada 150 partos. La forma severa, que produce muerte del feto, se presenta únicamente en alrededor de 1 por cada 500 a 750 partos.
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