La mortalidad materna es poco común y su índice en diferentes lugares del mundo varía del 0,5 al 5%, pero el diagnóstico oportuno de la condición y una intervención adecuada deben disminuir dicho índice aún más. La tasa de muerte fetal varía del 20 al 35%. En aproximadamente el 15% de los casos, no se detecta el tono cardíaco fetal en el momento de ingresar al hospital. El sufrimiento fetal aparece temprano en este trastorno en aproximadamente el 50% de los casos y los bebés que sobreviven tienen entre 40 y 50% de posibilidades de presentar complicaciones que van de leves a severas. Los factores desfavorables que pueden aumentar el riesgo de muerte de la madre o del feto son: sangrado vaginal en el embarazo que está oculto, pérdida excesiva de sangre que causa shock, ausencia del trabajo de parto, cuello uterino cerrado, al igual que un retraso en el diagnóstico y tratamiento.
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