Los métodos de tratamiento dependen de la gravedad de los síntomas, de la edad, del estado del embarazo, del deseo de embarazos futuros, de la salud general y de las características del (los) fibroide(s). El tratamiento puede involucrar únicamente el control de los fibroides, especialmente su ritmo de crecimiento, por medio de exámenes pélvicos periódicos o de ultrasonido. Los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (como el ibuprofeno o el naprosín) pueden ser recomendables para los cólicos en la parte inferior del abdomen o para el dolor provocado por la menstruación. Los suplementos de hierro ayudan a prevenir la anemia en las mujeres con menstruación abundante. Generalmente estos métodos son suficientes en las mujeres premenopáusicas. El tratamiento hormonal con medicamentos como inyecciones de Depo Leuprolide hace que los fibroides se reduzcan en tamaño, pero también ocasionan efectos secundarios significativos. Este método se utiliza algunas veces por períodos cortos de tratamiento antes de un procedimiento quirúrgico o cuando la menopausia es inminente. Las hormonas desencadenan un ambiente corporal muy similar al provocado por la menopausia, de ahí que se puedan presentar efectos secundarios como sofocones, resequedad vaginal y pérdida de la densidad ósea. El tratamiento se prolonga por varios meses y durante este tiempo la disminución en la concentración de estrógenos permite que los fibroides se reduzcan. Los fibroides comienzan a crecer tan pronto como se suspende el tratamiento. La resección histeroscópica de fibroides (procedimiento quirúrgico ambulatorio) puede ser apropiada para mujeres con fibroides que crecen en su mayoría en la cavidad uterina. En este procedimiento, se inserta una pequeña cámara e instrumentos a través del cuello de la matriz dentro del útero para retirar el tumor fibroide. La embolización de la arteria uterina es un nuevo procedimiento que tiene como objetivo evitar cirugías mayores para los fibroides uterinos. Para realizarla, se insertan pequeños catéteres a través de las venas de la ingle y se avanzan hacia las arterias que proporcionan sangre al útero, luego se inyectan materiales para bloquear estas arterias de manera permanente. La disminución del flujo de sangre al útero puede evitar que los fibroides vuelvan a crecer y puede hacer que se reduzcan en tamaño. Los efectos a largo plazo de este procedimiento aún se desconocen y la seguridad de un embarazo después de la intervención es cuestionable. La miomectomía, un procedimiento quirúrgico para extirpar únicamente los fibroides, es frecuentemente el procedimiento adecuado para las mujeres premenopáusicas que desean tener más hijos, ya que con éste usualmente se preserva la fertilidad. Otra de las ventajas de la miomectomía es que controla el dolor o el sangrado excesivo que experimentan algunas mujeres afectadas por fibroides uterinos. Sin embargo, con la miomectomía generalmente no se pueden retirar fibroides muy pequeños que pueden crecer y volver a provocar síntomas en el futuro. La histerectomía total, que consiste en la extirpación del útero, es una opción curativa frecuentemente escogida por mujeres mayores.
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