Entre los síntomas primarios se encuentran el desánimo, la fatiga, un malestar generalizado, sueños vívidos y desagradables, agitación y conducta inquieta o una disminución de la actividad y aumento del apetito. Los antojos y la depresión pueden durar meses luego de abandonar el uso intenso (en especial a diario) por un período prolongado. En algunas personas, los síntomas de la abstinencia también pueden asociarse con ideas suicidas. Las personas que están en período de abstinencia de la cocaína experimentan un deseo intenso y poderoso de tomarla, ya que piensan que al hacerlo se eliminarán estos síntomas. Lo irónico es que esto no es verdad; una vez que la persona se hace adicta a la cocaína, el "viaje" se torna menos placentero y es más probable que sea una experiencia de temor y paranoia más que de alegría. Sin embargo, debido al efecto de la droga sobre el cerebro, el adicto experimenta dificultades para darse cuenta de ello y el deseo continúa siendo potente.
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