Es difícil el tratamiento de la adicción a la cocaína y su reincidencia es previsible. Se estima que la incidencia de fracasos en abandonar el hábito de la cocaína llega al 80% en el primer intento. Sin embargo, los índices que indican un logro en la estabilización son tan buenos como los de otras enfermedades crónicas como la diabetes y el asma. El tratamiento debe iniciarse con la opción menos intensiva y progresar si es necesario. Según estudios, la asistencia ambulatoria es tan efectiva como la asistencia de pacientes internos adictos a la cocaína en la mayoría de los casos. En la actualidad no existen medicamentos efectivos para reducir el deseo, aunque se están probando algunos. Estudios demuestran que medicamentos como amantadina y bromocriptina ayudan a reducir el deseo por la droga, a aumentar la energía y a normalizar el sueño, en especial entre aquellos que presentan los problemas más serios. También se están llevando a cabo estudios adicionales y la fase II de ensayos clínicos (de efectividad) en seres humanos, de una vacuna que previene el efecto de la cocaína en caso de ser consumida.
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