El tratamiento para la abstinencia incluye la terapia de apoyo y los medicamentos. Desafortunadamente, la clonidina, el medicamento que se usa con más frecuencia reduce principalmente los síntomas físicos pero no está dirigido al deseo intenso o la ansiedad. Otro método de desintoxicación consiste en usar una dosis lentamente graduada de metadona para reducir la intensidad de los síntomas; el cual puede ser efectivo en programas de interación pero no en programas ambulatorios. Sin embargo, según el Instituto de Medicina (Institute of Medicine), el mantenimiento con metadona, el cual incluye su uso indefinido, es el tratamiento más eficaz en la adicción a los opiáceos y debe ser rigurosamente recomendado para aquellas personas que fracasan con la desintoxicación. Se espera que para este año la Administración de Drogas y Alimentos (Food and Drug Administration, FDA) de los Estados Unidos apruebe un nuevo medicamento (llamado buprenorfina) para el tratamiento de la abstinencia de opiáceos. Dicho medicamento puede ayudar tanto en los síntomas físicos como mentales de la abstinencia y es posible usarlo para el mantenimiento a largo plazo como en el caso de la metadona. Tendrá ventajas significativas sobre la metadona ya que se obtendrá por medio de médicos generales y no únicamente a través de clínicas especializadas con estrictos requerimientos de atención. Nota: Algunos programas de tratamiento con drogas han anunciado ampliamente los tratamientos para la abstinencia por opiáceos llamados "desintoxicación bajo anestesia" o "rápida desintoxicación de opiáceos". Esto implica anestesiar el paciente e inyectarle grandes dosis de drogas que bloquean los opiáceos, a la espera de que se acelere la transición a la función normal del sistema de opiáceos. No existen pruebas de que estos programas realmente reduzcan el tiempo de dolor experimentado con la abstinencia. En algunos casos reducen la intensidad de los síntomas; no obstante se han presentado varias muertes asociadas con el procedimiento, en especial cuando se realiza fuera del hospital. Debido a que la abstinencia de opiáceos produce vómito y a su vez el vómito durante la anestesia aumenta el riesgo de muerte, muchos especialistas creen que los riesgos de este procedimiento son significativamente más importantes que sus beneficios potenciales (no probados).
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