Existen diversas estrategias para tratar la abstinencia de la nicotina, como los suplementos de nicotina en forma de goma de mascar o parches que pueden ser útiles. Asimismo, se ha utilizado una variedad de agentes sicofarmacológicos con algún éxito para mantener la abstinencia y reducir los síntomas que provoca dicha abstinencia de nicotina. Dichos agentes incluyen el uso de clonidina, antidepresivos, particularmente fluoxetina (Prozac) y buspirona (Buscar). Igualmente, en 1996, el bupropion (Zyban) fue aprobado por la Administración de Drogas y Alimentos (Food and Drug Administration, FDA) de los Estados Unidos, como tratamiento contra la dependencia de la nicotina.
El uso de bupropion y de terapias de reemplazo de la nicotina duplica las posibilidades de abandonar su consumo de manera exitosa y el uso de una combinación de estos métodos aumenta la tasa de éxito aún más.
El bupropion y otros antidepresivos no llevan a la dependencia y ya que la abstinencia de la nicotina incrementa las posibilidades de depresión, puede ayudar a reducir esta posibilidad. Dado que la nicotina en sí tiene efectos antidepresivos y muchos fumadores inadvertidamente fuman como automedicamento contra la depresión, el uso de estos medicamentos puede ser particularmente útil para estas personas. Un examen para la depresión puede servir al igual que asegurar un tratamiento adecuado e incrementar las posibilidades de continuar con la abstinencia. Las personas que intentan dejar de fumar a menudo se desaniman cuando no tienen éxito la primera vez. Las investigaciones han demostrado que entre más veces se intente, mayores serán las posibilidades de tener éxito, así que no se debe renunciar a realizar dichos intentos.
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