El crup suele ser causado por una infección viral con el virus de la parainfluenza, virus respiratorio sincitial (VRS) y los virus A y B de la influenza que se encuentran comúnmente en el aire, especialmente a finales del otoño y en el invierno. Una bacteria que puede causar el crup es la Hemophilus influenza. El crup es más frecuente en niños entre los 6 meses y los 3 años de edad. La tos perruna y la respiración ruidosa (estridor) características del crup son producto de la inflamación de las vías respiratorias superiores (laringe, tráquea y bronquios). La respiración del bebé se hace más difícil y requiere de gran esfuerzo físico. El niño puede estar físicamente cansado pero no puede descansar por el gran esfuerzo que hace para respirar. El niño puede estar inquieto, tener fiebre y estar haciendo un esfuerzo por seguir respirando. El esfuerzo adicional que tiene que hacer para respirar puede notarse en el ensanchamiento de los orificios nasales durante la inhalación (aleteo nasal), por el aumento del uso de los músculos del cuello y del tórax y por su desgano para acostarse, descansar, comer o beber. En los casos severos, los labios y los dedos del niño se pueden tornar azulados (cianosis), indicando que existe un inadecuado suministro de oxígeno. En casos severos de crup también puede presentarse una superinfección bacteriana de las vías respiratorias superiores. Esta condición se denomina traqueitis bacteriana y requiere hospitalización y la administración de antibióticos intravenosos. Si la epiglotis se infecta, toda la tráquea se puede inflamar y cerrar, una condición potencialmente mortal denominada epiglotitis.
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