La cadera está conformada por una bola y un receptáculo articulatorio con una bola llamada cabeza femoral que se desprende desde la parte superior del fémur (hueso del muslo) y el receptáculo (denominado acetábulo) que sale de la pelvis. Una dislocación en el desarrollo de la cadera varía en el grado de malformación. La cadera puede salirse completamente de la articulación o el acetábulo puede simplemente presentarse poco profundo. La causa de esta condición es desconocida, pero es posible que los factores genéticos jueguen un papel importante. Es posible que los problemas que se derivan de una dislocación congénita de la cadera no se tornen evidentes hasta que la persona cumpla los 30 ó 40 años de edad. Esta condición puede afectar a una o a ambas partes de la cadera y entre los factores de riesgo se pueden mencionar, entre otros: ser el primer hijo, ser del sexo femenino, parto de nalgas y tener antecedentes familiares de este trastorno, el cual se presenta en 1 de cada 1.000 nacimientos.
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