Los antibióticos no son efectivos contra las infecciones virales. Algunas veces no se requiere tratamiento alguno. Entre las terapias de apoyo recomendadas se encuentran las siguientes: administración de oxígeno, humidificación del aire, percusión del tórax golpeándolo con la mano, o drenaje postural para remover las secreciones, descanso e ingestión de líquidos claros. Ocasionalmente, un bebé se puede cansar y comenzar a tener episodios de apnea (períodos en que deja de respirar). Cuando esto sucede, el niño debe ser intubado para recibir respiración artificial. En los niños muy pequeños o extremadamente enfermos, algunas veces se administran medicamentos antivirales como ribavirin. El tratamiento antiviral puede reducir la severidad de la enfermedad. Para que sea efectivo debe ser administrado en las etapas tempranas de la enfermedad. Se ha demostrado que las hierbas chinas ayudan en estos casos.
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