La mayoría de los casos de cólico no pueden prevenirse, aunque el hecho de evitar los factores relacionados, siempre que sea posible, puede ayudar. Por ejemplo, cambiar la posición en que se sostiene al bebé cuando come, cambiar el tipo de fórmula (si existe alergia a la leche de vaca) o cualquier otro cambio pueden beneficiar al bebé en algunos casos. Además, se recomienda consultar con el médico o con otros padres para escuchar sugerencias. En cualquier caso, un cólico no es el resultado de un descuido por parte de los padres, por lo que no debe haber sentimientos de culpa por la incapacidad de calmar a veces al bebé.
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