No hay tratamiento específico para el cólico, pero las siguientes sugerencias pueden ayudar a aliviar el dolor y a calmar a un bebé irritable. Mantener la cabeza del bebé levemente elevada puede funcionar en algunos casos y se pueden utilizar bloques de madera para levantar la cabeza del bebé en su cuna. Se debe evitar la sobreestimulación del bebé, pues es posible que un bebé con exceso de estimulación no esté durmiendo lo necesario, y tener en cuenta que un bebé activo puede calmarse al ser envuelto en una manta. Si la alimentación con biberón toma menos de 20 minutos, es posible que se deba a que los orificios del biberón son demasiado grandes. Se debe evitar la alimentación en exceso o demasiado rápida. Los chupones o biberones pueden calmar a un bebé con una fuerte necesidad de succión que se le despierta pronto al terminar de comer. Muchos bebés se calman mientras pasean en carro o escuchando el sonido de la aspiradora o del secador de pelo. Si a un bebé que está lactando se le cambia de una mama a la otra después de un tiempo determinado, podría no obtener la cantidad y concentración óptima de leche materna, ya que la concentración de ésta cambia durante una sesión de alimentación. La primera leche, llamada calostro, es abundante pero baja en calorías y grasas; mientras que la leche postrera que el bebé recibe finalmente al vaciarse cada mama es menos abundante, pero mucho más rica. Algunas veces, las madres pueden reducir los síntomas de cólico permitiendo a los bebés terminar de alimentarse con la primera de las mamas y desprenderse por sí solos antes de ofrecerles la otra mama. Si los bebés aún parecen estar incómodos o como si se hubiesen alimentado mucho, entonces ofrecerles sólo una de las mamas (tan a menudo como se desee) en un período de 2 a 3 horas podría permitirle al bebé tomar más leche postrera, que es más rica y algunas veces más suave. Se puede aplicar calor en el abdomen con una botella de agua caliente envuelta en un trozo de tela suave, teniendo cuidado de no quemar al bebé. Los movimientos rítmicos como el caminar o el mecer también pueden ayudar a calmar al bebé. Finalmente, como último recurso, a los niños con cólicos se les debe permitir llorar hasta que se duerman si no se ha logrado calmarlos durante 30 minutos sosteniéndolos y brindándoles alivio. Se debe envolver al bebé, colocarlo en la cuna y dejarlo que llore y esté inquieto durante 15 minutos, pero si al cabo de este tiempo el llanto continúa, se recomienda coger al bebé y tratar de calmarlo nuevamente. Los padres deben evitar al máximo la fatiga y el agotamiento y se les debe invitar a tomarse un descanso, dejando en ocasiones al bebé por un rato con un amigo, los abuelos, otro familiar o una niñera. Aunque parezca que el cólico va a durar por siempre, se debe tener en cuenta que casi todos los bebés superan este problema en unos cuantos meses. Hay ocasiones en las que el médico puede recomendar medicamentos y son muchos los que se han probado, desde paregóricos (derivados del opio) y relajantes de músculo liso, pasando por antiácidos y agentes antiflatulencias, hasta sedantes suaves y antihistamínicos, pero ninguno ha demostrado tener éxito de forma constante. Los padres no deben suministrar medicamentos para los cólicos a los lactantes menores de seis meses sin previa consulta con el médico.
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