Una convulsión febril es una convulsión tónico-clónica generalizada (gran mal) que se presenta en algunos niños como respuesta a la fiebre. Este tipo de convulsiones están usualmente asociadas con un rápido aumento de la fiebre y generalmente se presentan más al inicio que al final del período febril. Las convulsiones pueden durar de segundos a minutos, pero generalmente son cortas y atacan principalmente a los niños de seis meses a seis años de edad. Aproximadamente del 2 al 5% de los niños tienen convulsiones asociadas con fiebre, pero la causa exacta de dichas convulsiones febriles se desconoce. Las convulsiones febriles tienden a darse en las familias, lo cual sugiere que existen factores genéticos involucrados. En algunas ocasiones, las convulsiones asociadas con fiebre pueden ser síntoma de otras enfermedades como envenenamiento, meningitis o encefalitis. La roséola, o infección por herpesvirus humano 6, es también una causa frecuente de convulsiones febriles en los niños y la disentería causada por Shigella a menudo está asociada con fiebre alta, al igual que con dichas convulsiones febriles. Es posible que los niños que presentan un episodio de convulsiones febriles una vez no vuelvan a tener convulsiones posteriormente en respuesta a una fiebre.
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