Deshidratación significa que el cuerpo no tiene tanta agua y líquidos como debiera y puede ser causada por la pérdida excesiva de líquidos, el consumo insuficiente de agua o líquidos o una combinación de ambos. La causa más común de deshidratación en bebés y niños es la pérdida a través del vómito y la diarrea por virus. Debido a su peso corporal pequeño y altas tasas de metabolismo para el agua y los electrolitos, los bebés y niños son más susceptibles a la deshidratación que los adultos. Asimismo, los ancianos y las personas con una enfermedad están en un riesgo mayor de sufrir esta condición. La deshidratación se clasifica en leve, moderada o severa basada en el porcentaje de pérdida de peso corporal, siendo esta última una situación de emergencia potencialmente mortal.
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