Las aftas dolorosas son una manifestación común de las úlceras bucales. Éstas son más comunes en las mujeres que en los hombres y se pueden presentar a cualquier edad, pero suelen hacer su primera aparición entre los 10 y los 40 años. Las aftas dolorosas suelen aparecer en las superficies interiores de los carrillos y los labios, la lengua, el paladar blando y la base de las encías. Suelen comenzar con una sensación de hormigueo o ardor, seguida de una mancha o protuberancia roja que se ulcera. El dolor disminuye a los 7 ó 10 días, con una curación total al cabo de 1 a 3 semanas. Las úlceras particularmente grandes (mayores a 1 cm en diámetro) a menudo se demoran más para sanar (2 a 4 semanas). En algunas ocasiones, una aparición severa puede estar acompañada de síntomas inespecíficos de enfermedad, como fiebre o malestar. La recurrencia de esta condición es común. Puede haber una tendencia hereditaria a desarrollarlas, ya que se presentan en familias, y asimismo puede haber una relación con el sistema inmunológico. Las úlceras pueden darse como respuesta a una lesión bucal a consecuencia de procedimientos dentales o de una limpieza dental agresiva. Igualmente, es posible que aparezcan en el lugar de un mordisco en la lengua o en el carrillo o se pueden desencadenar por estrés emocional, deficiencias dietarias (en especial de hierro, ácido fólico o vitamina B12), por los períodos menstruales, cambios hormonales, alergias a los alimentos y situaciones similares. Con mucha frecuencia se presentan con infecciones y también pueden ocurrir sin una causa identificable.
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