La presión sanguínea alta puede provocar la lesión de los vasos sanguíneos de los ojos. Existe una relación directa entre la gravedad del daño de los vasos sanguíneos de los ojos y el grado y duración de la elevación de la presión sanguínea. Por medio de un examen oftalmoscópico se puede observar un estrechamiento de los vasos sanguíneos y el exudado de líquido desde los mismos. El grado de la lesión de la retina (retinopatía) se clasifica en una escala de I a IV; en grado I la lesión puede ser asintomática y en grado IV se presenta una inflamación del nervio óptico y del centro visual de la retina (mácula) que puede disminuir la visión.
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