La uveítis es una inflamación dentro del ojo que afecta la úvea, la cual aporta la mayor parte del suministro sanguíneo a la retina. Algunas de las causas de la uveítis pueden ser trastornos autoinmunes, infección o exposición a toxinas, pero con frecuencia la causa permanece desconocida. La forma más común de uveítis es la uveítis anterior, denominada también "iritis", la cual implica la inflamación de la parte frontal del ojo que generalmente está limitada al iris. Esta inflamación puede asociarse a enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoidea o la espondilitis anquilosante, pero en la mayoría de los casos se presenta en personas sanas y no indica ninguna enfermedad subyacente. Este trastorno puede afectar únicamente a un ojo y es más común en las personas jóvenes y de mediana edad. Los antecedentes de enfermedades autoinmunes son un factor de riesgo. La pars planitis es la inflamación de la pars plana, área estrecha ubicada entre el iris y la coroides, que generalmente tiene una gravedad leve, afecta a los hombres jóvenes y no se asocia a ningua otra enfermedad. La uveítis posterior afecta la parte posterior del tracto uveal y compromete principalmente a la coroides, por lo que con frecuencia se denomina "coroiditis" y si la parte adyacente de la retina también es afectada, entonces se llama "coroidoretinitis". La uveítis posterior generalmente se produce después de una infección sistémica u ocurre como parte del cuadro de una enfermedad autoinmune. La inflamación ocasiona la aparición de áreas con manchas en la coroides y cicatrización retiniana que corresponden a las áreas donde se pierde la visión. El grado de pérdida de la visión depende del tamaño y de la localización de la cicatrización. Si se afecta la parte central de la retina, denominada mácula, la visión central se deteriora. La uveítis posterior, que afecta a uno o ambos ojos, puede estar asociada con cualquiera de las siguientes condiciones:
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