Las arterias y las venas retinianas se pueden obstruir con coágulos de sangre, depósitos de grasa o fragmentos de placa ateroesclerótica. Esto generalmente es causado por un trastorno subyacente como glaucoma, hipertensión, diabetes, trastornos del proceso de coagulación, ateroesclerosis e hiperlipidemia. La pérdida de la visión posterior a la oclusión de las venas retinianas es variable. Se puede presentar hemorragia y el individuo puede estar en riesgo de desarrollar glaucoma. En las oclusiones de la arteria retiniana hay una pérdida visual profunda, cuyo grado está relacionado, en parte, con la localización de la oclusión. Existe el riesgo de un accidente cerebrovascular, ya que la fuente de los coágulos (émbolos) que afecta el ojo también puede enviar los émbolos al cerebro. Los factores de riesgo están relacionados con los posibles trastornos subyacentes, por lo que se recomienda buscar atención médica para determinar si existen otros problemas de salud. Esta condición afecta con más frecuencia a personas mayores.
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