Los exámenes del cuello y la garganta pueden revelar cáncer de garganta y el esputo puede aparecer sanguinolento. Es posible además que se presente una protuberancia en la parte externa del cuello. Se realiza una laringoscopia, un examen por medio de una sonda (laringoscopio) con una pequeña cámara que permite al médico observar el tumor en la boca y la garganta. La tomografía computarizada craneal y del cuello o la IRM craneal puede mostrar cáncer de garganta. Estos exámenes ayudan igualmente a determinar si el cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos en el cuello. La biopsia y el análisis de los tejidos que parecen anormales pueden confirmar la presencia de un tumor canceroso.
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