El examen de los genitales puede indicar una lesión en la uretra, así como la presencia de sangre en el meato uretral y la prostata elevada en el tacto rectal. Si se sospecha una lesión uretral, se debe efectuar un uretrograma retrógrado para delinear de manera adecuada la anatomía del tracto urinario inferior. La palpación (presión o distensión leve) sobre la vejiga puede evidenciar sensibilidad así como indicar que la vejiga está llena como consecuencia de la retención de orina. El examen del abdomen y/o del recto puede indicar una lesión en la vejiga o mostrar distensión vesical. Si el revestimiento de la vejiga se ha alterado, puede escapar orina de la vejiga hacia la cavidad abdominal y el paciente se puede quejar de dolor/malestar abdominal difuso asociado con incapacidad para vaciarla. Se pueden presentar signos de hemorragia o shock, como una disminución de la presión sanguínea, especialmente en los casos de fractura de pelvis. Se pueden colocar pantalones MAST para disminuir el sangrado pélvico. Por lo general se inserta un catéter Foley (un conducto artificial para extraer orina del cuerpo) como parte del protocolo de trauma. Si se sospechan lesiones de la vejiga o de la uretra, se debe obtener una consulta urológica antes de intentar utilizar un catéter urinario.
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