En primera instancia, se debe tratar de abrir la trompa de Eustaquio y aliviar la presión para aliviar el dolor y la molestia auditiva, lo cual se puede lograr masticando goma de mascar, chupando una golosina o bostezando. También es aconsejable inhalar y luego exhalar suavemente manteniendo cerradas las fosas nasales y la boca. Es recomendable no dormir cuando el avión va en descenso. Durante el viaje se debe tratar de destapar frecuentemente la trompa de Eustaquio aplicando una de las terapias mencionadas anteriormente y a los niños se les debe ofrecer algo para masticar o beber durante el descenso. A las personas que practican deportes subacuáticos se les aconseja descender y ascender lentamente, ya que el buceo es peligroso cuando se presentan infecciones respiratorias o alergias, dado que se puede desarrollar un barotrauma severo. Es probable que sea necesaria la asistencia médica si a pesar de los intentos de la persona por aliviar el problema no se logra calmar el malestar en unas pocas horas o si el barotrauma es severo. Los medicamentos recomendados pueden ser, entre otros, descongestionantes nasales en aerosol, así como descongestionantes y antihistamínicos orales, los cuales pueden aliviar la congestión nasal y permitir que se destape la trompa de Eustaquio. Si el barotrauma es severo, se pueden prescribir antibióticos como medida de prevención de infección en el oído. Aunque la cirugía casi nunca es necesaria, podría requerirse si no se logra destapar la trompa de Eustaquio con otros tratamientos. Durante este tipo de cirugía, se realiza una incisión en el tímpano para igualar la presión y drenar el líquido (miringotomía). Ocasionalmente, se practican intervenciones quirúrgicas para colocar tubos en el tímpano cuando es inevitable la exposición frecuente a los cambios de altitud o si la persona es propensa a sufrir de barotrauma.
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