El objetivo del tratamiento se centra en los síntomas de emergencia y la prevención o tratamiento de complicaciones. La mayoría de los casos de trauma externo dan como resultado contusiones leves que se curan espontáneamente. Puede ser necesario el uso de analgésicos para aliviar el dolor y es posible que se requiera hospitalización y observación estrecha debido al riesgo de que se produzca una hemorragia interna a causa de un riñón lesionado traumáticamente. Aproximadamente el 20% de los casos de daño externo requiere cirugía de emergencia por problemas de sangrado, el cual puede ser lo suficientemente severo para requerir la extirpación quirúrgica de todo el riñón (nefrectomía) con el fin de controlar dicho sangrado. Las intervenciones quirúrgicas para controlar el sangrado pueden involucrar drenaje del espacio alrededor del riñón. Algunas veces se utiliza angio-embolización para detener el sangrado. La reparación quirúrgica de un riñón desgarrado o "fracturado", vasos sanguíneos y uréter desgarrados o lesiones similares puede evitar la extirpación del órgano. La programación de la exploración quirúrgica depende de la ubicación, la extensión de la lesión y la situación clínica general. Por ejemplo, si se descubre una lesión ureteral aislada una semana después, el médico puede desviar la orina con el tubo de nefrostomía, permitir que la inflamación ceda y decidir operar una semana después para el tratamiento definitivo. El riñón puede volver a su función normal o puede experimentar insuficiencia aguda o crónica. Si sólo uno de los riñones se ve afectado, puede no existir síntomas del riñón defectuoso, ya que el segundo riñón (saludable) funciona adecuadamente y es apropiado para tener una salud normal. La extirpación quirúrgica o reparación de coágulos u otras obstrucciones pueden corregir la lesión causada por el daño a los vasos sanguíneos o al uréter. Para el tratamiento no quirúrgico por daño externo al riñón se puede recomendar reposo en cama por 1 ó 2 semanas o hasta que el sangrado haya disminuido, la administración de narcóticos para aliviar el dolor, la estricta observación y el tratamiento de los síntomas de insuficiencia renal. Debe suspenderse la exposición a substancias, incluyendo aquellos medicamentos de los que se sospecha pueden causar lesión renal. Esto puede significar la suspensión o cambio de medicamentos o puede requerir una modificación de los hábitos recreativos u ocupacionales. Muchos casos de lesión tóxica se neutralizan cuando se suspende la exposición a la substancia. Algunas sustancias nefrotóxicas requieren tratamientos específicos para neutralizarlas. Por ejemplo, la intoxicación con plomo puede tratarse con terapia por quelación, la cual involucra el uso de penicilamina, un medicamento que se une con el plomo y permite que éste sea excretado del cuerpo. La gota y otras causas de acumulación de ácido úrico pueden tratarse con alopurinol o medicamentos similares. La lesión causada por infección o inflamación debe tratarse de acuerdo con el tipo específico de glomerulonefritis o necrosis tubular aguda que se desarrolle y el tratamiento puede involucrar el uso de medicamentos tales como corticosteroides, inmunosupresores y otros. También puede involucrar restricciones dietéticas y el tratamiento de la insuficiencia renal aguda.
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