El daño a la médula espinal afecta todas las funciones nerviosas que están controladas en y por debajo del nivel de la lesión, incluyendo el control de los músculos y de la sensibilidad. La columna está conformada por más de 30 huesos (vértebras), los cuales, junto con los cojinetes que se encuentran entre las vértebras (discos), permiten que la espalda se doble mientras protegen la médula espinal de cualquier lesión. El trauma en la médula espinal puede ser causado muchas lesiones a la columna que resultan de accidentes automovilísticos, caídas, lesiones durante la práctica de deportes (como el buceo en aguas poco profundas), accidentes industriales, heridas de bala, asaltos y otras lesiones. Lo que parece una lesión poco importante puede causar un trauma en la médula espinal si la columna se debilita (como en los casos de artritis reumatoide u osteoporosis). También pueden ocurrir lesiones directas a la médula espinal, como cortaduras, particularmente si los huesos y los discos están dañados. Los fragmentos de hueso (por fracturas en las vértebras, por ejemplo) o de metales (por un accidente de tránsito) pueden cortar o dañar la médula espinal. El daño directo también puede ocurrir si la médula es halada, presionada hacia los lados o comprimida a consecuencia de una torsión anormal de la cabeza, cuello o espalda durante un accidente o lesión. Las hemorragias o acumulaciones de líquido e inflamación pueden presentarse dentro de la médula espinal o fuera de ella, pero dentro de la columna. Asimismo, la acumulación de sangre o de líquido puede comprimir la médula y dañarla.
Entre unas 12.000 y 15.000 personas sufren lesiones en la médula espinal cada año en los Estados Unidos y de éstas unas 10.000 sufren parálisis permanente, mientras que muchas de las demás mueren a consecuencia de estas lesiones. La mayoría de estos traumas a la médula ocurren en individuos jóvenes y saludables, y los más comúnmente afectados son los hombres entre los 15 y los 35 años. Sólo cerca del 5% de lesiones en la médula espinal se sucede en los niños, en cuyo caso la tasa de mortalidad es alta. Los factores de riesgo son, entre otros: participar en actividades físicas arriesgadas, no utilizar el equipo de protección en el trabajo o en las actividades recreativas o bucear en aguas poco profundas. Las personas de edad avanzada que presenten debilidad en la columna, debido a la osteoporosis, pueden tener más probabilidad de sufrir una lesión de la médula espinal. Asimismo, los pacientes que presenten otras condiciones médicas que los hagan propensos a sufrir caídas, debido a la debilidad o la torpeza (por una apoplejía, por ejemplo), tienen mayor susceptibilidad a padecer este tipo de problema.
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