El médico realiza una historia médica para saber si el paciente presenta los síntomas de bursitis retrocalcánea. Al examinar el tobillo, el médico puede generalmente definir la ubicación del dolor y detectar sensibilidad y enrojecimiento en la parte posterior del talón. El dolor puede empeorar cuando el médico dobla el tobillo hacia arriba (dorsiflexión), ya que esto puede tensionar el tendón de Aquiles sobre la bursa inflamada. Por otra parte, el dolor puede empeorar al pararse en los dedos de los pies, dado que esto ejerce presión en el punto de fijación del tendón de Aquiles al hueso del talón. En un principio, los estudios imagenológicos, como los rayos X y las IRM, no son usualmente necesarios, pero se pueden realizar si los síntomas no mejoran con el tratamiento inicial. Una IRM puede mostrar la inflamación.
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