La histoplasmosis es una infección micótica de amplia diseminación que se presenta a nivel mundial. En los Estados Unidos esta infección es más común en los estados del sudeste, de la zona atlántica media y en los estados centrales. Los pulmones son el portal de entrada para esta infección. El histoplasma crece como un moho en el suelo y la infección es ocasionada por la inhalación de partículas micóticas transportadas por el aire. El suelo contaminado con los excrementos de aves o de murciélagos puede tener mayores concentraciones de moho. La histoplasmosis puede ser asintomática; es posible que se presente un corto período de infección activa o que ésta se disemine por todo el cuerpo. La mayoría de los pacientes con histoplasmosis sintomática desarrollan un síndrome similar al de la influenza y enfermedades pulmonares relacionadas con una neumonía subyacente o con otro compromiso pulmonar. Las personas con enfermedad pulmonar crónica, como el enfisema o la bronquiectasia, pueden tener un riesgo mayor de ser atacados por una presentación más severa de esta enfermedad. Si el cuerpo responde a la infección con una inflamación extrema (irritación e inflamación con presencia de células inmunes adicionales en el área afectada), hasta el 10% de los pacientes puede sufrir complicaciones inflamatorias que involucran la piel, los huesos/articulaciones o el revestimiento del corazón (pericardio). En una peque proporción de pacientes, la infección puede llegar a diseminarse (histoplasmosis diseminada) involucrando la sangre, las meninges, las glándulas suprarrenales y otros órganos. Las personas muy jóvenes, muy ancianas o con trastornos subyacentes del sistema inmune, como el SIDA, están en un alto riesgo de ser atacados por la histoplasmosis diseminada.
|