Usualmente, se requiere el soporte adicional con ventilador para suministrar presión a los pulmones, mantener el tejido lleno de aire y suministrar oxígeno suplementario. Las presiones y las concentraciones de oxígeno se reducen lentamente según la tolerancia del bebé. Cuando éste es separado del ventilador, se puede continuar el suministro de oxígeno mediante una máscara o una cánula nasal durante varias semanas o meses. Los bebés son alimentados por medio de sondas insertadas en el estómago. Ellos necesitan calorías adicionales debido al aumento de la necesidad calórica con el esfuerzo para respirar. Se pueden restringir los líquidos y se les puede administrar diuréticos para evitar que los pulmones se llenen de líquido. Los padres de estos lactantes necesitan apoyo emocional porque la recuperación de la enfermedad suele ser muy lenta y la hospitalización prolongada.
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