Antes del nacimiento, los ventrículos izquierdo y derecho del corazón del bebé no están separados, pero a medida que el feto crece, se forma una pared muscular que separa estas cámaras. Si la pared no se cierra por completo, el orificio permanece, lo que se conoce como defecto septal ventricular o VSD por sus sigla en inglés. Se estima que hasta el 0,4% de los bebés nacen con esta condición y en la gran mayoría de ellos (80 a 90%), el orificio es pequeño. Los bebés no presentan síntomas y el orificio se cierra de manera espontánea a medida que la pared muscular continúa creciendo después del nacimiento. Cuando el orificio es grande, entonces se bombeará demasiada sangre a los pulmones, lo que lleva a que se presente insuficiencia cardíaca congestiva. En estos casos, los bebés presentan síntomas relacionados con el problema y pueden requerir medicamentos o cirugía para cerrar el orificio. Como sucede con la mayoría de los tipos de enfermedad cardíaca congénita, nadie sabe qué causa el VSD, un defecto que a menudo se presenta junto con otras malformaciones cardíacas congénitas. En los adultos, el defecto septal ventricular es una complicación de ataques cardíacos poco común pero seria. Estos orificios están relacionados con ataque cardíaco y no son el resultado de un defecto de nacimiento.
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