El síndrome de Crigler-Najjar es causado por un gen anormal que no logra producir una enzima funcional (bilirrubina glucoroniltransferasa), que es capaz de convertir la bilirrubina soluble en agua y por lo tanto en una forma fácilmente excretable. Como resultado, la bilirrubina se puede acumular en el cuerpo, lo cual puede causar daño al cerebro y a otros órganos. El síndrome de Crigler-Najjar es un rasgo hereditario autosómico recesivo. Esto significa que el niño tiene que recibir el gen defectuoso de ambos progenitores para desarrollar la forma severa de esta condición. Los padres portadores de esta condición tienen casi la mitad de la actividad enzimática normal de un adulto no afectado. Los bebés que heredan este rasgo de ambos padres (homocigosis para el gen anormal), desarrollan una ictericia (hiperbilirrubinemia) severa que comienza pocos días después de nacer y que, si no se trata, puede desarrollar kernicterus, toxicidad del cerebro por bilirrubina que puede ser mortal. En los niños que han heredado un gen afectado de cada uno de sus padres, la ictericia puede persistir hasta la edad adulta, exigiendo un tratamiento diario. Los niveles de bilirrubina constantemente elevados pueden finalmente producir una forma adulta de kernicterus, a pesar del tratamiento. Si no se trata, esta forma severa que se inicia en la lactancia puede ocasionar la muerte en la niñez. Las formas más leves de esta enfermedad (tipo II) no están asociadas con toxicidad severa, daño hepático ni cambios en el pensamiento durante la niñez. Los individuos afectados pueden sufrir de ictericia, pero presentan menos síntomas y menos daño a los órganos.
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