La pérdida del cabello que se presenta en la calvicie de tipo femenino es permanente y generalmente es de leve a moderada. No se requiere tratamiento, si la persona se siente cómoda con su apariencia. El único medicamento o tratamiento aprobado por la Administración de Drogas y Alimentos (Food and Drug Adminsitration, FDA) de los Estados Unidos para tratar la calvicie de tipo femenino es el minoxidil. Este medicamento se usa tópicamente sobre el cuero cabelludo y puede ayudar a crecer el cabello en el 20 al 25% de la población y en la mayoría puede retardar o parar la pérdida del cabello. Sin embargo, el tratamiento es costoso, tiene un precio de cerca de $600 dólares por año para el uso recomendado de dos veces al día. Para las mujeres se recomienda la concentración del 2%. La pérdida del cabello continúa cuando se suspende su aplicación. El trasplante de cabello consiste en la extracción de pequeñas porciones de cabello de áreas donde el cabello continúa creciendo y la implantación en áreas que presentan calvicie. Este procedimiento puede causar pequeñas cicatrizaciones en las áreas donantes y un pequeño riesgo de infección de la piel. El procedimiento generalmente requiere múltiples sesiones de trasplante y puede ser costoso. Sin embargo, los resultados a menudo son excelentes y permanentes. La sutura de porciones de cabello al cuero cabelludo no se recomienda debido a que pueden producir cicatrices, infecciones y abscesos del cuero cabelludo. El uso de implantes de cabello hecho de fibras artificiales fue prohibido por la FDA debido a la alta incidencia de infecciones. Trenzar el cabello, usar postizos o cambiar el estilo de peinado puede disimular la pérdida del mismo y mejorar la apariencia estética. Frecuentemente, este es el método más económico y más seguro de tratar la calvicie de tipo femenino.
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