Es esencial contar con una historia médica completa y un examen físico de ambos miembros de la pareja. Los exámenes pueden ser: - análisis del semen para evaluar el producto eyaculado; éste se recolecta después de dos o tres días de abstinencia completa para determinar volumen y viscosidad del semen, así como conteo de espermatozoides, movilidad, velocidad de nado y forma de los mismos
- medición de la temperatura corporal basal, tomando la temperatura de la mujer cada mañana, antes de levantarse, tratando de identificar un incremento de 17 a 18° C (0,4 a 1,0° F) asociado con una presunta ovulación
- evaluación de los cambios del moco cervical a lo largo del ciclo menstrual para identificar el moco húmedo, flexible y resbaloso asociado con la fase ovulatoria
- examen postcoital (EPC) para evaluar la interacción entre los espermatozoides y el moco cervical mediante un análisis de dicho moco, recolectado entre dos y ocho horas después de la relación sexual
- medición de la progesterona sérica (examen de sangre)
- biopsia endometrial
- biopsia testicular (rara vez realizada)
- medición de la hormona luteinizante urinaria, utilizando equipos caseros de venta comercial que sirven para predecir la ovulación y ayudar a determinar el mejor momento para la relación sexual
- limitación de la liberación de progestina con ovulación esporádica o ausente
- niveles hormonales en suero (exámenes de sangre) para uno o ambos miembros de la pareja
- histerosalpingografía (HSG); procedimiento utilizando radiografías con medio de contraste para evaluar el traslado potencial desde el cuello uterino a través del útero y las trompas de Falopio
- laparoscopia para permitir una visualización directa de la cavidad pélvica
- examen pélvico de la mujer para determinar si hay quistes
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