La terapia de reemplazo enzimático ahora es posible para pacientes con un defecto en la enzima a-L-iduronidasa (esto incluye no sólo a los individuos con síndrome de Hurler, sino a personas con el síndrome de Scheie y el síndrome de Hurler-Scheie). En un estudio, se examinaron los efectos de este reemplazo enzimático intravenoso en un grupo de individuos con los síndromes de Hurler y Scheie y se observaron muchos beneficios positivos, incluyendo mejoramiento de la movilidad articular, del crecimiento (en niños) y de la función cardíaca. Asimismo, se reportaron pocos efectos secundarios y los pacientes toleraron bien el medicamento. Sin embargo, la forma como el reemplazo enzimático afecta la función neurológica a largo plazo o el período de vida aún se desconoce. El trasplante de médula ósea puede mejorar algunos de los síntomas de la enfermedad, y para prevenir el retardo mental, es probable que dicho trasplante de médula ósea sea necesario llevarlo a cabo a una edad muy temprana. Otros tratamientos dependen del sistema de órganos afectado.
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