Cuando el juanete comienza a desarrollarse, se recomienda tener buen cuidado con los pies y usar calzado con espacio amplio para los dedos. Esto a menudo resuelve el problema y evita la necesidad de un tratamiento posterior. Para reposicionar el pie, se pueden usar plantillas de fieltro o gomaespuma para proteger el juanete o dispositivos para separar el primero y segundo dedos durante la noche. Estos elementos se consiguen en las droguerías. Igualmente, se puede intentar hacer un orificio en un par de zapatos viejos y cómodos para usarlos en la casa. Si el juanete empeora causando una deformación severa y produciendo dolor, puede ser necesario recurrir a una cirugía para realinear el dedo y eliminar la prominencia ósea (bunionectomía). Se conocen más de 100 técnicas quirúrgicas diferentes que se han descrito para tratar el juanete.
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