Existen tres causas generales de escoliosis: congénita que suele estar relacionada con un problema en la formación de las vértebras o costillas fusionadas durante el desarrollo prenatal; neuromuscular (control muscular deficiente, debilidad muscular o parálisis debido a enfermedades como parálisis cerebral, distrofia muscular, espina bífida y polio) y condición idiopática (de causa desconocida) que aparece en una columna previamente derecha. El trastorno idiopático en adolescentes es la manifestación más común y puede tener una predisposición genética. La mayoría de los casos de escoliosis se presenta en niñas y el encorvamiento generalmente empeora durante el período de crecimiento. También hay formas de la enfermedad infantil y juvenil que son menos comunes y afectan a un número similar de chicos y chicas. Se puede sospechar de una escoliosis cuando uno de los hombros parece estar más alto que el otro o la pelvis parece estar inclinada, sin embargo, a menudo no es notorio para el observador que no tiene entrenamiento. Hoy en día se están haciendo controles médicos rutinarios para la detección de escoliosis en las escuelas primarias y secundarias y se están detectando tempranamente muchos casos que antes hubieran pasado inadvertidos hasta estar muy avanzados. Puede haber fatiga en la columna luego de mucho tiempo de estar sentado o parado. Si hay irritación de los ligamentos, el dolor puede ser persistente. Entre más grande sea la curva inicial de la columna, mayor será la posibilidad de progresión de la condición después de completarse el crecimiento. Las escoliosis severas (desviaciones en la columna mayores a los 100º) pueden causar problemas respiratorios.
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