El tratamiento se determina por la causa de la escoliosis, el tamaño y la localización de la curva y la etapa de crecimiento del hueso (cuán cerca de cerrarse están los centros de crecimiento). La mayoría de las escoliosis idiopáticas en adolescentes no requieren tratamiento (menos de 20 grados), pero se les debe hacer un seguimiento a intervalos regulares cada 6 meses. A medida que la curva progresa por encima de los 25 a 30 grados en un niño que aún está creciendo, se recomienda el uso de un corsé para ayudar a disminuir la progresión de la curva. Se utilizan múltiples tipos de corsé que tienen nombres como el corsé Boston, Wilmington, Milwaukee y Charleston, según los centros en los que fueron desarrollados. Cada uno tiene una apariencia diferente y hay diferentes formas de utilizar cada tipo adecuadamente. La selección de un corsé y la manera de utilizarlo está determinada por muchos factores, que incluyen las características específicas de la curvatura del paciente y la decisión será tomada por el paciente y el médico. Los corsés para la espalda no detienen el crecimiento de la curva, sino que la enderezan por la presión asimétrica y se pueden ajustar durante el crecimiento. Estos aparatos no son efectivos en los casos de escoliosis congénita o neuromuscular y menos efectivos en los casos de escoliosis idiopática infantil o juvenil. Por lo general, una curvatura de la columna de 40 grados o más requiere una cirugía para su corrección debido a que las curvas tan pronunciadas presentan un elevado riesgo de progresar aún después de detenerse el crecimiento óseo. La corrección quirúrgica implica corregir la curvatura (aunque no toda) y fusionar los huesos en la curva. Los huesos se mantienen en su lugar con una o dos varillas de metal sostenidas con ganchos y tornillos hasta que el hueso sane. Algunas veces, la cirugía se efectúa a través de una incisión en la espalda y, algunas veces, a través de una incisión en el abdomen o debajo de las costillas. Puede ser necesario un corsé después de la cirugía para estabilizar la columna vertebral. Las limitaciones impuestas por los tratamientos tienden a traer problemas emocionales, perjudicando la imagen de sí mismo, sobre todo en los adolescentes. Es importante el apoyo emocional para ajustarse a estas limitaciones. Los fisioterapeutas y los ortopedistas (especialistas en aparatos ortopédicos) pueden ayudar a explicar los tratamientos y asegurar la comodidad del paciente al colocar el corsé para poder cumplir con el plan terapéutico.
|