La mayoría de los niños desarrolla una leve postura de maneto alrededor de los 2 ó 3 años de edad, usualmente con una separación importante de los tobillos cuando se juntan las rodillas. Esto es parte del desarrollo normal y persiste hasta los 5 ó 6 años, que es cuando las piernas comienzan a enderezarse por completo. Al alcanzar la pubertad, la mayoría de los niños pueden pararse con las rodillas y los tobillos juntos (sin forzar la posición). La condición de maneto también puede desarrollarse a consecuencia de procesos patológicos. Con mucha frecuencia, la condición precipitante ya ha sido diagnosticada y el ser maneto se reconoce como un síntoma de la condición.
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