La obstrucción de la unión ureteropélvica tiende a ser una condición congénita que se produce por el estrechamiento de la conexión entre el uréter y la pelvis renal que es parte del riñón. Esta obstrucción hace que la orina se acumule en la pelvis renal, causando daño a este órgano. Este bloqueo es la causa más común de una obstrucción urinaria infantil y tiende a ser diagnosticado durante los estudios prenatales con ultrasonido que muestran una pelvis renal dilatada o una condición llamada "hidronefrosis". Cuando se reconoce esta condición antes del nacimiento, la obstrucción puede requerir una corrección quirúrgica durante los primeros días de vida del bebé. Es posible que los casos menos severos no requieran intervención quirúrgica inmediata sino posteriormente en la vida y algunos otros casos no requieren cirugía en absoluto. La obstrucción se puede reconocer después del parto cuando, durante un examen, se encuentra una masa abdominal o si el niño desarrolla infección en el tracto urinario asociada con fiebre. El dolor de espalda y la sangre en la orina también pueden ser signos de obstrucción de la unión ureteropélvica.
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