Para ayudar a expulsar los cálculos puede ser de utilidad tomar de 6 a 8 vasos de agua o más por día con el fin de incrementar el gasto urinario. Los cálculos que no son excretados espontáneamente, los puede extraer el médico con la ayuda de un cistoscopio o de un equipo de litotripsia, un tubo pequeño que se pasa a través de la uretra hasta la vejiga. Algunos cálculos posiblemente se deban extraer con una cirugía abierta. La litotripsia extracorpórea por ondas de choque (LEOCH) es un método alternativo a la cirugía, en el cual las ondas ultrasónicas o de choque rompen los cálculos para que luego puedan ser expulsados con la orina. En muy pocas ocasiones se emplean medicamentos para tratar de disolver los cálculos. Las causas subyacentes de los cálculos vesicales se deben tratar. Los cálculos vesicales más comunes se observan junto con hiperplasia prostática beingna (HPB) u obstrucción de la salida de la vejiga. Para los pacientes con HPB y cálculos vesicales, se puede llevar a cabo una resección transuretral de la próstata (RTUP) con LEOCH.
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